About Me
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u know that u love me...!!!
s0y Vanessa Tepoxteco...
vivo en New York...
soy de Morelos, Mexico..
y pss ando medio perdida aki en los united states...
ando un poco lejos y tratando de sobrevivir jojojo
trato de disfrutar la vida lo mas k puedo...
me tomo mis drinks de vez encuando...
vivo con 3 hermanas...k por cierto
ellas son las k se encargan
de k piense k mi vida apesta de vez encuando..
la mayor llamada Aglae y yo
somos hijas de GabY ROdriguez y Gabriel TEpoxteco..
las mas pekes llamadas Katherine y Magaly
son solo por parte de padre...
empezara una etapa nueva en mi vida...
empezare este otoño el college
como le llaman aca...
mmmmmmm....aunk la verdad no estoy muy alegre
con la idea de estar donde no kiero estar
....mmmmm!!!???
gran parte de mi corazon esta lejos de mi....
acordandose de vez en cuando de mi...igual k yo...
tratamos de llenar la ausencia
con unas cuantas llamadas telefonica...
k la verdad dejenme decirles... k eso apesta...
desgraciadamente el destino,
karma o como chingaos kieras llamarle
me trajo hasta aca
alejandome de donde kiero
y con quien kiero estar...
pero como siempre!!!...
a ver ustedes diganme...
cuanto tiempo puede un ser humano callar
olvidar o simplemente
ignorar lo k necesita????
lo quiero en mi presente!!!!
pero creo k me he acostumbrado....
intento olvidar por ratos lo k me
trajo hasta aca....
he vagado y he estado en lo mas bajo
y en los mas oscuros instantes...
k he logrado engañar a mi mente...
penzando k es feliz.....
intento no tener mas el placer de llorar
aunque en ocaciones pesa mucho una lagrima
k le es capaz de ganar a la voluntad..
he logrado engañar a mi mente ...
pero no he logrado aun
engañar a mi corazon...
usando la misma entrategia...
intento penzar en cosas falsas,
en cosas huecas pero siempre
termina ganando, y sabiendo
cual es la verdad...
aun sigo intentando......
pero cuando siento k lo he logrado ...
solo es eso..
un asqueroso y estupido momento
que solo deja un mal sabor en el alma
golpeando fuerte tus ganas de existir....
solo intento llegar...
kiero llegar aun saboreando
el mismo aire de este ser k se a sabido ganar
la existencia en mi corazon...
olvidarlo???? nooooo!!!
k martirio nunca...!!..
solo eso y aun ando aki segun
yo "superandome"...
sabre llegar?????
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Journal
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
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